Como comenté en el post anterior, de entre las opciones económicas para comenzar en el mundo del macro yo opté por los anillos inversores, porque era la opción más económica y porque le veía menos pegas que al resto de sistemas. Miré por varios foros dónde podía comprar los anillos y lei buenas críticas sobre esta tienda de eBay, así que los compré ahi. Fueron poco más de 7€ al cambio, y una semana después los tenía en el buzón.
El montaje del anillo es muy simple: se desengancha el objetivo del cuerpo de la cámara, se engancha el anillo en su lugar, y se enrosca el objetivo al anillo por el lado de la lente. Yo recomiendo que el objetivo tenga un filtro UV para evitar romper la rosca del objetivo. Puesto que al invertir el objetivo se pierde la comunicación entre la cámara y el objetivo, hay que fijar la apertura que queremos antes de montarlo. Para cambiar la apertura después, habrá que desmontar el anillo, dar la vuelta al objetivo, fijar la nueva apertura y volver a montar el anillo.
Al invertir el anillo también se pierde el enfoque automático, así que para no forzar el motor de enfoque de la cámara hay que poner el enfoque en modo manual. Lo cierto es que el enfoque manual a mi se me está haciendo muy complicado, aunque dicen los entendidos que así es como se debe hacer en la fotografía macro. Apenas hay margen de error, pues la profundidad de campo es mínima, y hay que tener mucho tino con el anillo de enfoque. La misma respiración puede hacer que nos movamos lo suficiente para que la foto resulta desenfocada, por lo que muchos recomiendan exhalar el aire antes de hacer la toma.
Al invertir el objetivo, las focales funcionarán al revés de lo que estamos acostumbrados, es decir, cuanto menor sea la longitud focal mayor es la ampliación. Para hacerse una idea, a 50mm el objeto se ve aproximadamente a tamaño real, mientras que con 28mm el objeto es casi 3 veces más grande que en la realidad. Como desventaja, cuanto mayor es la ampliación más hay que acercarse al objeto y menor será la profundidad de campo, llegando a ser de unos pocos milímetros en el caso de una focal de 18mm. Por eso al hacer fotografía macro hay que utilizar diafragmas más cerrados de lo habitual, lo que obliga a trabajar con ISOs altas o a utilizar flash incluso en exterior.
A continuación unas imágenes tomadas a diferentes focales, para mostrar lo que se puede llegar a ampliar. Todas han sido tomadas con el 18-55mm que venía con la cámara. La primera es la flor desde la menor distancia posible a 55mm, el resto ya son con el anillo inversor puesto.
Cuando montas el anillo la primera prueba es ponerlo con la mínima focal posible para conseguir la máxima ampliación, pero lo normal es que lsa fotos salgan oscuras y mal enfocadas. Esta técnica requiere muchas (pero que muchas) fotos para haceerse con los ajustes y el enfoque manual. Yo de momento he conseguido los mejores resultados con focales entre los 100 y los 50mm, y aperturas entre f11 y f16. Espero que con el tiempo le coja un poco el truco y pueda usar focales más cortas, de momento tengo que practicar el enfoque manual que es lo que peor llevo.



Molto interesante, asier.
El macro ya es complicado en una compacta, sin tener que andar montando y desmontando objetivos, ya con anillos ni te cuento
Eso sí, si te sale bien, hay (micro)mundos enteros por descubrir, eh?
txerren
Sin un objetivo específico para macro tiene su complicación, pero como bien dices, hay un micro-mundo entero a nuestro alrededor